Sí, los hombres también lloramos

De valientes es reconocer los errores, aunque esto no sea tal. Desde pequeños los hombres somos enseñados a ser fuertes, y como tal no podemos expresar nuestros sentimientos de forma normal. Eso sería un síntoma de debilidad. Así ha ocurrido a lo largo de los años, quizás también de los siglos, y la propia familia nos trasmitía esas creencias sociales. Pero ese esteoreotipo que iguala el no sentir con la hombría es totalmente falso, y la mayoría del género masculino de hoy en día estamos hartos de este esteoreotipo. Tanto, que incluso en algunas encuestas el 75% de los hombres ha reconocido que alguna vez ha llorado por amor, y es que no somos de piedra. Pero en cuestión de lágrimas nos siguen ganando las mujeres, otro estudio determina que los hombres lloramos por término medio una vez al mes mientras que ellas lo hacen cinco veces.  Llámenme raro, pero debo de ser uno de esos que suben la media, o al menos últimamente, y tampoco soy como Bustamante en ‘Operación Triunfo’ pero sucede eso, cuando un hombre llora ya es un blando o un dramas. Y perdónenme pero esto no es así, si uno llora no es por dar pena sino por propia salud, porque llorar es bueno, mira que lo dice mi abuela. Pues resulta que el llanto es una respuesta biológica que nos produce calma y nos libera de tensión, así dicen que sucede con los bebés en este artículo, y creo yo que igual efecto provoca en los adultos.

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Las lágrimas son las palabras que el corazón no puede decir.

Por tanto, llorar es un antídoto natural contra la angustía y la tristeza porque después de una buena llorera nos sentimos más relajados y pensamos que pronto llegará el día en el que dejemos atrás los sentimientos que tanto dolor nos provocan. O quién sabe si nunca conseguiremos apartarlos.

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En algo tan pequeño como una lágrima cabe algo tan grande como un sentimiento.


Entonces, ¿por qué lloramos los hombres? Pues por los mismos motivos que las mujeres. Si nuestros lagrimales no están cerrados, entre nuestras principales causas para sacar el pañuelo está el amor tras una ruptura o desilusión, también por la pérdida de un ser cercano o simplemente por una alegría como que España fuera de nuevo Campeona del Mundo de Fútbol (he de reconocer que esto personalmente no me haría derramar ni una lágrima aunque sí me provocaría cierta exaltación aún no siendo futbolero). Pero entre los de mi género los hay que sueltan algún que otro lloro cuando beben un poquito más de la cuenta o incluso después de tener sexo, digo yo que será por la emoción o quién sabe si después de la primera vez…

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Y es que ya está bien hay que dejar de ser orgullosos, no guardarlo todo para dentro, y afrontar nuestro abatimiento ante determinadas situaciones porque nuestra amargura, desolación o sufrimiento puede parecernos una auténtica agonía de la que nunca vamos a salir, pero para superar algo soy partidario de que hay que llorarlo, sentirlo, vivirlo. Así que últimamente los paquetes de kleenex no me duran demasiado. ¡Será que estoy resfriado!

 

 

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