¿Normalidad?

Hoy vuelvo a tirar de hemeroteca para recuperar otra de mis colaboraciones en ‘Ciudad Lineal’, en este caso un artículo de opinión en el que me cuestiono lo que denominamos normalidad y que fue publicado en 2011.

Se considera nimio, simple, intrascendente pero no lo es. El ser humano parece ser que se empeña en llegar a tener un estado natural. Así define el diccionario a la normalidad. Otra acepción del término dice que es corriente, habitual y que no llama la atención ni se sale de lo ordinario. Vamos, que es la oveja del rebaño, que sigue la norma establecida por la sociedad para controlarnos. Aunque Ortega y Gasset decía que no hay más remedio que decidir a cada momento lo que se va a hacer, incluso cuando uno decide no decidirlo; es decir que todos somos libres y diferentes. Entonces, por qué resulta que los individuos se empeñan en esta costumbre de no sobresalir.

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“A estas alturas de la vida querer ser normal, no es normal”.

He tenido que escuchar cientos, por no decir miles de veces, la palabra. Preguntando a gente por la calle es frecuente y “normal” que muchos se escapen de los periodistas, pero cuando logras que alguien se pare y te preste atención a muchos no consigues arrancarle unas palabras que formen frases completas. Da igual la pregunta. ¿Cómo es tu ambiente de trabajo? ¿Está cara la gasolina? ¿Con qué frecuencia tiene relaciones sexuales? Una y otra vez ahí aparece el temido: “lo normal”. Pero nos hemos parado a pensar qué es eso. ¿Cuándo algo es cotidiano o está fuera de lo común?

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Más de uno debería reflexionar tal y como quiere hacer ver un anuncio de una conocida marca de cerveza en el que un chico acaba de romper con su novia y expone sus motivos. Ella quería una relación más normal, vivir en piso normal, en barrio normal, que tuviera un empleo normal, que escuchase música normal, que leyera libros normales, comer cosas normales, tener unas vacaciones normales, que comprara una moto normal… Pero todo esto se ha convertido en algo complejo e irrealizable. A estas alturas de la vida querer ser normal, no es normal. ¿Para qué queremos ser normales? Tratar de ser igual, el mismo todo tu vida es casi imposible, entre otras cosas porque nosotros mismos evolucionamos de distinta manera, y aunque somos seres sociales que aprendemos imitando comportamientos, nos adaptamos a climas, ambientes, lugares y situaciones muy diversas.

Lo normal es nacer y morir, y sin embargo hay gente que muere antes de nacer y gente que quiere morirse y no puede. Incluso unos mueren antes que otros, y también los hay que matan a otros sin dejar de considerarse normales. Hace unos días en un juicio un hombre de apariencia normal era juzgado por matar a su ex novia, él decía que había bebido lo normal pero se había emborrachado. Algo que no justificaba su actuación. Ahí fue donde comencé a pensar en este asunto abrumado por algunos de sus comentarios como que “hasta que la conocí solo bebía Kas de naranja”. En su relato de los hechos contó como había apretado con sus manos el cuello de la víctima y que pensaba que se había desmayado. Entonces, hizo lo normal, y no penséis que fue llamar a un equipo de emergencias, no. Salió a tomarse una copa a un puticlub. Lo decía sin expresar emociones, como quien no siente, aunque decía estar enamorado de ella. Seguramente este imputado se viese a sí mismo como una persona normal, pero cómo sabemos que somos o no normales, quién lo decide.

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“Contó como había apretado con sus manos el cuello de la víctima y que pensaba que se había desmayado. Entonces, hizo lo normal, y no penséis que fue llamar a un equipo de emergencias, no. Salió a tomarse una copa a un puticlub”.

En esto de la normalidad uno podría preguntarse incluso quién tiene la verdad o si hay una escala de grados. Porque sí, parece lógico que todos nos consideremos normales. Desde el que lleva cuatro piercing hasta el que viste de traje y corbata a diario. El que consume una caja de cigarrillos al día o el que se bebe una botella de vino. Quien lee libros como si fuera un ratón de biblioteca o quien se pasa las horas sentado frente al televisor, ya sea para ver a programas del corazón o el clásico derby entre Real Madrid y Barça. ¿Es normal que en pleno siglo XXI parezca que el mundo se pare por tal acontecimiento?

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¿Es normal que el mundo parezca pararse ante un choque entre el Real Madrid y el Barça?

Hay incluso quien puede decir que ningún ser humano es absolutamente original, que todos copiamos algo de los demás. Pero a mi me gusta más pensar que todos por muchas modas o tendencias que sigamos somos fruto de una maravillosa diversidad. Cada uno de su madre y de su padre, cada uno con su aprendizaje y sus vivencias, cada uno con su personalidad que conforma un ser poliédrico. Algo que es verdaderamente fascinante. Seguro que alguna vez os ha pasado que nada más conocer a alguien os parece sorprendente. ¿Qué ocurriría si todos fuéramos iguales? No me imagino un mundo casi robótico, aunque a veces podamos pensar que ya lo somos un poco, y es habitual y común que todos caigamos en utilizar alguna vez eso de la normalidad

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Seguro que alguna vez os ha pasado que nada más conocer a alguien os parece sorprendente. ¿Qué ocurriría si todos fuéramos iguales?

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