Mi particular San Juan

 

Fuego, agua y deseos es la combinación para una noche mágica. En casi toda España, de norte a sur, se celebra la entrada del verano. Desde hace siglos, casi desde el hombre primitivo y en Asturias sobre todo por los celtas, se festeja este solsticio de forma especial. Mitos, danzas, rituales se han convertido en tradiciones que continúan a pesar del paso del tiempo. Y es que un día como hoy las ilusiones se renuevan y los malos momentos se queman, de ahí que muchos estudiantes opten por llevar a las hogueras sus apuntes, aunque no es mi caso y aún conservo algunos cuadernos del colegio casi como auténticas joyas. Pero la tradición va mucho más allá de quemar unos apuntes y de una reunión con amigos. En el Principado, una de las más populares es la Mieres que podéis vivir como si estuviérais dentro gracias a un reportaje 360º del fotógrafo Marcos Vega, sólo tenéis que pinchar aquí.

Hoguera de San Juan

Foguera de San Xuan en Mieres, una de las más populares de Asturias. FOTO: MARCOS VEGA / PHOTOLOUNGE.ES

Hoy la fiesta lo invade todo, y cualquier hechizo o conjuro sirve para animar una noche en la que diversión y superstición se dan la mano. Saltar la hoguera, saltar las olas ya que a partir de medianoche se dice que el agua del mar es curativa, o quemar un simple papel con nuestro deseo. Opciones hay muchísimas, para tener suerte, para mejorar la salud, para encontrar el amor… Pero en esto de tener esperanzas y alejar las fuerzas negativas yo recuerdo haber practicado dos, ya que no soy mucho de arriesgarme a saltar por encima del fuego. El primero es un ritual que sólo hice una vez porque la había visto en la televisión y sirve, supuestamente, para saber cómo te va a ir el año. Consistía en colocar durante la madrugada un vaso de cristal con agua y una clara de huevo en la ventana. Por la mañana, si la clara había subido y tenía pompas con forma de barquito era bueno, si quedaba en el fondo no. Y a pesar de que el resultado fue positivo, supuestamente porque hace tantos años de aquello que no lo recuerdo muy bien, no lo volví a realizar. En cambio sí tengo la imagen de esa ventana en la que coloqué el vaso, la ventana de esa habitación en la que nada más terminar el colegio pasaba los veranos en casa de mi abuela.

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Colocar una clara de huevo en un vaso a la ventana es uno de los rituales de San Juan.

Y precisamente de esa niñez viene mi primer ritual de San Juan. Por una parte, el recopilar leña y apilarla para tenerla preparada para el encendido justo a medianoche. Y por otro lado está el recuerdo de cómo de pequeño recogía con mi abuelo unas flores que me encantan y que se les conoce como “los sanjuanes”, aunque su nombre real es dedalera. Es una planta tóxica que crece en caminos y bosques asturianos. Junto a ellas también había que coger ramas de fresno y las flores de algún rosal u hortensia, para después hacer un ramillete y colocarlo colgado a la entrada de la casa y también en los corrales.

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Los “sanjuanes” o dedaleras son una de las flores que se recogen en caminos y bosques para enramar las casas y fuentes.

Con esta acción alejaríamos de nosotros los malos deseos y espíritus, acercaríamos la felicidad y recibiríamos la bendición tanto para los nuestros como para nuestros animales y cosechas. A día de hoy esta costumbre aún se sigue practicando en el valle del Nalón al igual que en otras zonas de Asturias. También el enramado de las fuentes que se asocia a nuestra mitología, porque mientras los mortales danzan alrededor del fuego al son de la danza prima cuenta la leyenda que los Cuélebres se amodorran, las Ayalgas pueden ser desencatadas, las Xanas tejen madejas de oro, el Diañu danza despreocupado, el Trasgu enreda con las pócimas y el Nuberu puede aparecer en cualquier momento.

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El enramado de las fuentes también se asocia con la mitología asturiana.

Así que ya sabéis, disfrutad de la noche de San Juan, o San Xuan que estamos en Asturies, y que todos vuestros deseos se cumplan. No voy a decir aquí cuáles son los míos, pero hoy me gustaría soltar uno de esos globos de los deseos que el pasado año no pude lanzar.


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