Generación Whatsapp

Eran alrededor de las nueve de la noche de ayer, estaba hablando por esta famosa aplicación de móvil, cuando de repente sucedió. El doble check, esa marca que indica que el mensaje ha sido recibido, pasó a iluminarse con un deslumbrante color azul. ¿Y eso -me pregunté-? Nunca lo había visto, y pensé que quizás los genios de la tecnología habían decido hacer más colorida la aplicación de Whatsapp. Entonces le envié un mensaje a mi amiga: ¡meca, han cambiado el wasap ahora está en azul! Acto seguido abrí mi Facebook y allí encontré la respuesta, la SER ya publicaba una noticia sobre su misterioso significado.

Whatsapp--575x323

Esta aplicación ha supuesto una auténtica evolución en el ámbito de la comunicación al igual que en su día lo fueron los telegramas, el teléfono, el email o los SMS.

¡Oh! -Exclamé nada más leer la noticia que ya casi todos conocéis-. A partir de ahora cada vez que un destinatario lea un mensaje el doble check pasará del gris al azul. Pronto la noticia inundó la red:  Twitter, Facebook… Todo el mundo hablaba de este cambio que seguramente va a traer cola. Y es que ya nadie podrá decir como excusa que no ha leído un mensaje. Hasta la fecha el significado del doble check había generado muchos malentendidos. Pero esta nueva característica de Whatsapp ya estaba funcionando en otras aplicaciones similares como Telegram, Facebook Messenger, etc. Como suele ser habitual los rivales de Whatsapp -que dicen ser más seguros– van un paso por delante del rey de las conversaciones por móvil. Algunos como Line permiten incluso tener chats que se autodestruyen, los “mensajes secretos”; y también hacer llamadas, algo que próximamente incorporará también la aplicación verde que ha modificado por completo el concepto de comunicación. Hoy son pocos quienes sucumben, y una vez la utilizas, despegarte del teléfono es misión complicada. Quien rehusa a utilizar Whatsapp es considerado anticuado porque es un sistema gratuito -bueno los usuarios de Android tienen que pagar 0,89 al año- y rápido que nos da la opción de intercambiar fotos, videos, comentarios, audios… . Tener Whatsapp significa tener en tu bolsillo a todo tu círculo social: amistades, familiares, cotmpañeros del trabajo… ¿A quién no le ha entretenido en el autobús, en la consulta del médico…? Que estoy aburrido, pues “wasapeo”, y sí, hasta caminando por la calle. De ahí, la sensación o necesidad de tenerlo siempre al lado. Sin duda, estamos ante lo que podríamos denominar “Generación Whatsapp”, que el cómico David Guapo explica en este monólogo:

La novedad incorporada incluye también otra posibilidad: si pulsamos sobre el mensaje podremos acceder a información, un lugar donde ofrece dos datos importantes la hora en la que el destinatario recibió el mensaje que le enviaste, y la hora a la que lo leyó. Vamos, que nadie tendrá que preguntarse, ¿habrá leído el mensaje? Ahora tendremos la certeza, y sí que se preparen los paranoicos porque no habrá que darle más vueltas.

Whatsapp-check_azul-mensaje_leido_MDSIMA20141105_0310_36

Si pulsamos sobre el mensaje podremos acceder a información, un lugar donde ofrece dos datos importantes la hora en la que el destinatario recibió el mensaje que le enviaste, y la hora a la que lo leyó.

Si alguien no te responde es que te ignora o que no puede contestarte al instante, porque otra de las cosas que ha instaurado el Whatsapp es la inmediatez de respuesta, ahora la disponibilidad parece que tiene que ser total. Quién no ha escuchado frases como “tu última conexión fue hace 10 minutos, te envié el mensaje hace media hora, y no me contestaste, con qué hacías, con quién hablabas”. Seguro que algún día dijiste eso de “en mala hora le enseñé a usar Whatsapp a mi madre”. Gracias a esta aplicación las mamás nos tienen más controlados: si llegas tarde a cenar mándame un Whatsapp, si sales de fiesta mándame un Whatsapp cuando llegues a Oviedo o Gijón, si te vas a quedar a dormir mándame un Whatsapp… ¡Por favor, qué salgo para disfrutar no para estar enviando Whatsapp media noche! ¡Si me ocurre algo importante ya te llamaré -pensamos muchos-!

whatsapp-imagen.jpg1

¿Quién no ha escuchado frases como “tu última conexión fue hace 10 minutos, te envié el mensaje hace media hora, y no me contestaste, con qué hacías, con quién hablabas”?

Vamos a ser sinceros, todos alguna vez nos hemos sentido un poco despreciados cuando alguien no ha contestado rápidamente, pero sin duda la actitud de estar pendiente de la última hora de conexión no es buena. Dicen que el 90% de las discusiones entre parejas que usan WhatsApp se debe a que el otro sepa la hora exacta de la última conexión. Incluso nada menos que 28 millones de rupturas sentimentales se deben a este síndrome llamado del doble check, incluso ha expandido las conductas violentas y de control en parejas adolescentes. Por eso, la aplicación permitió hace tiempo la posibilidad de elegir quién quieres que vea tu hora de conexión.

Sin embargo con el triple check, de momento no ocurre, y tampoco hay opción de eliminarlo ni tan siquiera no actualizando la versión porque quien la tenga vería este triple check. Por tanto, estas novedades podrían aumentar esos comportamientos controladores de quienes juegan a detectives, a la vez que disminuyen también la desconfianza, celos y ansiedad.

Y es que esta comunicación no sólo produce malentendidos, discusiones y dolores de cabeza también puede llegar a causar estrés, falta de concentración… Y es que en Whatsapp además de los chats personales también hay conversaciones en grupo que se crean por ejemplo para preparar un viaje o una fiesta y que luego se utilizan como medio de comunicación. Estos grupos generan al día centenares de mensajes a los que parece que estamos obligados a contestar. ¡Ostia tengo 160 mensajes sin leer! -se quejaba una de mis amigas después de pasar una tarde sin móvil-. Así no es de extrañar que hayan diagnosticado como “whatsapatitis” una enfermedad derivada de teclear demasiado, que produce inflamación de los tendones. Pero puestos a dar pegas a esta aplicación podemos decir que la mensajería instantánea es más fría porque no ofrece las connotaciones, el tono de voz, el énfasis, los gestos… Nos falta información, y a veces malinterpretamos de mayor medida que con una llamada telefónica, y mucho más que en un cara a cara. Otra consecuencia grave es el aparente desinterés por la vida real, porque Whatsapp nos acerca a quien tenemos lejos y nos aleja a los cercanos.

juego-mc3b3vil

¿Quién no ha visto a tres personas -de cualquier edad- reunidas pero mirando a sus móviles? ¿Quién no ha ignorado una conversación durante un momento para contestar a un Whatsapp como si fuera urgente? Es tan frecuente que hasta se ha creado un juego en el que quien no ignora el móvil paga. Pero, ¿cómo es posible que una aplicación de móvil desate tantos conflictos? Pues la culpa no la tiene Whatsapp sino nosotros porque no le damos un uso consciente y racional, porque no vemos que no vale la pena malinterpretar, y porque no pensamos algo fundamental que las caricias y abrazos nunca podrán ser sustituidos por un Whatsapp. ¡Así a prácticar! 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *